Antes de ingresar a la Feria Internacional del Libro en la
Fexpocruz me lleve una mala impresión de la misma.
Para ahorrarme el gasto injustificado de parquearme en la
vía público, decidí ingresar por el garaje oficial de la Fexpocruz. Una vez
adentro, me di cuenta que no existía ningún tipo de señalización, cartel o
personal que me ayude a llegar a la Feria del Libro.
Tras varios minutos de caminar sin rumbo, me acerqué a unos
trabajadores para que me explicaran dónde se pagaba la entrada, y me quedé
totalmente anonadada al escuchar su respuesta. Me dijeron que pase por un lado
de la reja, porque de todas formas no estaban controlando la entrada.
Esto deja mucho que pensar sobre la falta de organización e
informalidad de la vigésima Feria Internacional del Libro de Santa Cruz de la
Sierra.
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