Las despedidas son de lo más
común para cualquiera, no les tomamos mucha importancia, pues pensamos que todo
vuelve en algún momento, que todo va a mantenerse intacto. A veces, nos
equivocamos, a veces, la vida nos toma por sorpresa, incluso cuando el día va
yendo de lo mejor. Creo que también es algo inevitable, algo así como el amor,
que nos llega sin querer y cuando lo hace, no queremos que se vaya nunca más.
Creo que los humanos
tendemos a no saber valorar las cosas y a las personas que tenemos en nuestro
día a día de una manera inconsciente. Y eso no es porque no las queramos, sino
porque estamos acostumbrados a ellas y pensamos que la vida nunca nos las arrebatará,
pero, así como todo llega de repente, también se esfuma rápidamente. Pongamos la tendencia de amar, pero de verdad y no por costumbre.
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