Hay un
campamento en Cochabamba llamado Kewiña, es uno de mis lugares favoritos a los
que me gusta ir. Hace algunos años dentro de este campamento había un
integrante canino llamado Goldi; él era uno de los animales más amados en todo
el campamento, ya que Goldi era un perrito muy aventurero y le gustaba ir a
todos lados con los camperos. Se podría decir que Goldi era perro perfecto que
toda persona quisiera tener.
En varias ocasiones
Goldi fue papá, y en una de ellas yo quise que me regalen uno de sus
cachorritos, fue de esa manera que Sparky llego a nuestras vidas. Recuerdo que
tuve que ir a Cochabamba solo para recoger a mi cachorro y desde el momento que
lo vi, lo ame. Sparky lleva con nosotros 7 años, ha formado parte de nuestras
vidas, él no es un perro de raza pero es todo lo una persona quisiera tener de
mascota al igual que su padre.
Sparky está
viejo pero tiene un corazón de niño, es inofensivo, obediente, divertido, no sale
de casa siempre se queda como el guardián
del hogar, y cuando aparecen desconocidos u otros perros comienza a ladrar con
todas sus fuerzas como alguien que defiende su hogar. Muchas veces comienza a
corretear por toda la casa sin ninguna razón y actúa como un perro loco al
igual que su dueña. Amo a Sparky por todo lo que es, y me doy cuenta de cuan
afortunada soy al tener una mascota como él.
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