Disfrutar del carnaval siempre ha sido mi ilusión. Desde que era una niña pequeña me preparaba para ver las precarnavaleras, saludar a las reinas y bailar con las comparsas en la plaza principal.
A medida que iba creciendo, el carnaval se volvió más activo en mi vida. Caminaba por las calles del centro luciendo la casaca de la comparsa de mis padres lanzando globos y jugando con espuma. Siempre esperando encontrarme con los comparseros y bailar al son de la banda y la tamborita.
Ahora en mi juventud disfruto más del carnaval de mis amores. Bailo con ritmos nuevos. El carnaval de calle fue cambiado por parqueos, artistas internacionales nos visitan, pero nunca perdiendo la esencia de mi tradicional carnaval.
Disfruto plenamente los tres días de mojazón y espero con ansias que llegue el siguiente.
Asi como en mí y en mis antepasados fluyen carnavales de Tauras y Chabacanos, de carnavaleros de estirpe, viviendo, soñando y bailando Carnavalitos, Chobenas, Taquiraris y Brincaus, espero que en las siguientes generaciones lleven el carnaval de la misma manera, con el corazón.
Corrección Natalia Melgar
ResponderEliminar