En navidad del
2015, a las 16:30 de la tarde mis padres llegaron a casa con una caja pequeña. Yo
entusiasmada revise lo que había en su interior y me encontré con una maravillosa sorpresa: Un tierno cachorrito
de color negro, media aproximadamente 15 centímetros de largo, ojos claros como
la miel, nariz pequeña como un botón, pecho blanco como la nieve y la cola
enroscada como la de un cerdito. Este
fue el mejor regalo que mis padres me pudieron dar.
Mis hermanos y yo decidimos como se llamaría. Luego de un
largo debate acordamos que su nombre seria "Drago”. Este pequeño cachorro
tardo alrededor de tres meses en obedecer a su nombre. A los cinco meses Drago
era demasiado revoltoso y extremadamente juguetón, tenía muchas energías. Recuerdo
que no dejaba medias en su lugar y mordía todos los zapatos con los que se encontraba.
Durante todos estos años Drago ha crecido bastante, mide
95 centímetros de largo y pesa 33 kilos. Es el perro más tierno y obediente que conozco,
con tan solo una mirada conmueve mi corazón. Es el guardián de casa, siempre está
cuidando de nosotros.

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