Hace mucho tiempo en una tierra
llena de belleza natural, existía en los pobladores una necesidad de liberarse
de aquellos deseos de la carne y el vicio. Es así que en la época colonial se
comienza a celebrar el carnaval. Pero los cruceños de antaño tan apegados a sus propias costumbres, comienzan a unir ambos elementos, el carnaval y la tradición
cruceña, para otorgarle el estilo tan particular que tiene el carnaval cruceño.
Antaño, el carnaval era una
fiesta para todos. Se festejaba en las calles entre grandes y chicos con la
tamborita jugando un papel fundamental, aunque no tan importante como la propia
alegría característica del cruceño. Pero así como la ciudad fue creciendo, y la
sociedad cambiando, también se fue transformando el carnaval hasta convertirse
en lo que es hoy en día, donde no hay seguridad para festejar en las calles
entre todos como antes.
Hoy en día el que quiere "carnavalear",
se une a una comparsa y pasa los tres días en lo que se conoce como un "garaje".
Pero incluso ahí, donde hay menos personas, se da lugar para que ocurran
ultrajes de todo tipo. Sin embargo, la esencia del tan querido carnaval de
antaño se mantiene en algunos pueblos de Santa Cruz, entonces si lo que se
desea es festejar la tradición más que complacer a la carne, es todavía posible,
pero a unos kilómetros de distancia más lejos.
Corrección de Valeria Saucedo
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