Lúa es mi perra y tiene la mejor raza del mundo, ninguna.
La encontramos atropellada y con una gran quemadura en su espalda que sus
anteriores dueños le causaron al tirarle aceite caliente. Ella ya puede caminar
y la quemadura de su espalda sanó completamente,
incluso le volvió a crecer pelo en esa zona.
Lúa es del tamaño y grosor de un gato adulto, pesa 5 kilogramos, su pelo es rubio y está peluqueada similar a un perro schnauzer. Sus ojos son
color miel y tiene la mirada más dulce del mundo, su cola es larga y delgada, tiene dos orejas muy rubias que caen
hacia los lados de su cabeza, una nariz pequeña y negra que parece una aceituna
y bigotes rubios que le dan ternura a su rostro. Lúa es muy dulce, cariñosa y
juguetona, pero a veces tiene sus momentos de rebeldía, igual que cualquier niño
mimado. No sabemos cuantos años tiene exactamente, pero la veterinaria estima que tiene al rededor de tres.
Ella se volvió parte de la familia, es la luz y alegría de
mi casa y no la cambiaría por nada en el mundo.
El único consejo que les puedo dar es que adopten una
mascota, no existe ser vivo más agradecido y amoroso que los animales
rescatados.


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