Pasó como una semana y no aparecían los dueños de los perritos que ya habíamos apodado como "Sashimi", "Manju" y "Sushi". La novia de mi primo es japonesa, así que por eso surgieron esos nombres. Seguíamos publicando sobre los perritos, pero seguíamos sin recibir respuesta alguna, así que decidimos adoptarlos oficialmente, los llevamos al veterinario, les pusieron sus vacunas correspondientes, les cortaron su pelo y los dejaron más bonitos de lo que ya eran. Ellos se quedaron a vivir en la casa de mis primos, pero yo los visito casi todos los días.
Sashimi es la única hembra de los perritos, es la más alegre, juguetona y cariñosa de los tres, siempre está buscando que alguien le rasque su pancita y le de más comida de la que necesita. Es la más pequeña en tamaño y edad, tiene sus pelos blancos y un poco de rulos en ellos, cuando no se ensucia es muy suave acariciarla y cuando la ves, te produce mucha ternura por su mirada.
Manju es un poco diferente, su pelaje es de un tono café muy claro, es el que más come y también es el más grande. Cuando lo rescatamos, fue el que más costó que se adaptara, no confiaba mucho en nosotros y solamente le gustaba estar dentro de la casa, pero mi tía le prohibía la entrada. En la actualidad, Manju es el único que puede entrar a la casa y mi tía es la más feliz de tenerlo para hacerle compañía.
Sushi es el más serio, casi nunca quiere jugar, es muy desconfiado con los extraños, creo que es porque es muy protector de Manju, Sashimi y de la casa. A pesar de no ser el más afectuoso, cuando alguien de la familia está enfermo o se fue de viaje, no se mueve del cuarto de la persona, hasta que se ponga mejor o vuelva de su viaje. Es muy leal. Entre él y Sashimi, casi no hay diferencia.

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