Ella es princesa, pero nosotros la llamábamos Prince . Una labrador rubia juguetona y gordita adicta al pan.
Prince no era como los otros labradores, ella tenía el cuerpo gordo y la pancita bien formada como si estuviera embarazada, muchas personas la comparaban con un ternero por su tamaño y constitución gruesa. Sus ojos eran grandes y negros y en uno de ellos tenía un lunar , al igual que en su lengua. Su nariz siempre húmeda tenía el tamaño de una pelotita y su cola siempre estaba en movimiento , cuando estaba muy feliz esa colita se movía tanto que nos hacia doler las piernas o hacía caer las cosas de su alrededor . Los primeros años de su vida Prince era un perro muy torpe , saltaba a las personas que llegaban a mi casa o nos quitaba la comida de las manos a mi hermana y a mi. Ella amaba comer pan y cuando vivíamos en un barrio saltaba a la reja y le ladraba a la señora de la venta para que ella le regale el pan que le quedaba del día, siempre se salía con la suya . Prince y yo estuvimos juntas desde que yo tenía 7 años y ella , llego solamente a cumplir 10 años de compañía incondicional para nuestra familia. Hoy la recordamos con mucho cariño y extrañamos su locura y compañía .
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