La
Cámara pregona el apoyo e impulso al artista promueve la participación del
colectivo artístico en las actividades que promueve la misma, sin embargo una
vez más tendemos a utilizar el discurso del incentivo cultural como una
herramienta hipócrita y comercial que únicamente beneficia los intereses de la institución
convocante.
A
simple vista pareciera que no existe conflicto para sustentar esta acusación,
no obstante al indagar en las bases del concurso encontramos los siguientes
puntos “el diseñador del afiche cede
todos los derechos de propiedad intelectual” / “morales y económicos” ¿Acaso
los derechos de propiedad intelectual no se crearon con el fin de crear y
mantener una comunidad creativa y prospera? Y si de temas administrativos se
tratase, no deberían tener la consideración de respetar la autoría de creador y
plasmar su nombre en el material publicitario, un artículo en el periódico no estaría
mal y si de reconocer el talento hablamos una mínima mención pública aportaría a
la carrera del individuo en gran manera.
Por
ultimo alguien se fijó en la cómica cifra con la que pretenden monetizar un
diseño de “alto nivel artístico” pero
mejor no entrar a ese terreno, ya que las protestas del sector cultural sobre
la valuación de sus obras ha sido tópico de contienda, satanizando los
argumentos y tildando a los protestantes de “sindicalistas hippies” que
sobrevaloran su trabajo.
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