La XX versión de la Feria Internacional del Libro
por fin inició este miércoles 29 de mayo, y como buena amante de los libros, no
podía perderme este primer día. Sin embargo, tengo que admitir que grande fue
mi decepción al llegar al lugar.
Si bien voy todos los años desde
el 2015 y he notado antes la monotonía en la que cayó el evento, este año que
decidí ir el primer día resaltó más la falta de organización e innovación.
El ambiente no era el apropiado
para un evento del talle de la FIL: casi no había visitantes, las librerías estaban
vacías y tampoco había calidad de atención al cliente a los pocos visitantes
que pasaban por los stands.
Sin embargo, a pesar de haber
notado esos puntos en contra, también se debe destacar lo positivo, como la
participación de la escritora Sara Mansilla, quien se presentó como todos los
años en un stand con sus libros, solo que en esta oportunidad la escritora
interactúa con los visitantes a través la creación de carteles relativos al
tema de la crisis climática, actividad en la cual tuvimos el gusto de
participar.
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