La Feria Internacional del Libro de Santa Cruz no comenzó
bien; el ingreso supuestamente debía habilitarse a las 15:00, pero esto no sucedió.
Las personas empezaron a llegar para adquirir su entrada, pero los encargados dijeron
que todavía no les habían autorizado la venta de las mismas. Desde ahí, se
notaba que la organización no marchaba bien, pues en la misma publicidad de la
FIL, decía que ésta empezaría a las 15:00, pero por lo visto, el evento
empezaría a “hora boliviana”. Esto, deja muy mala imagen de todos los
encargados de la organización de la FIL, pues no cumplieron con el horario que
ellos mismos establecieron y tampoco con su palabra.
A las 18:00 recién se dejó ingresar al público, pues
según aclararon los encargados de ventas de entradas, habían surgido problemas
en el armado de los stands y por lo tanto, no se encontraban listos a la
supuesta hora de apertura. Incluso, a las 19:00 seguían acomodando algunos
stands y otros solamente estaban con una mesa y una silla; no tenían nada de
decoración, ni tampoco se encontraban personas encargadas del mismo.
Realmente fue decepcionante el panorama, pues
también es notorio que la FIL repite lo mismo año tras año, las “innovaciones”
no son nada más que algunas modificaciones en la decoración y la adición de
programas culturales. A pesar de que existen excepciones; como por ejemplo, Sarita
Mansilla, quien procura superarse a sí misma y que a través de su llamativo
stand, intenta incentivar el hábito de la lectura en los jóvenes, ya que en
comparación a otras épocas, éste ha ido disminuyendo y eso, lastimosamente
tiene un impacto negativo para su formación cultural e intelectual. ¿Por qué?
Simplemente porque los libros son una gran herramienta para la imaginación y la
creatividad. En los tiempos actuales todos están acostumbrados a tener la
respuesta a un clic de distancia sin ninguna necesidad de esforzarse.
Ojalá la organización de la FIL mejore pronto,
porque aquí en Bolivia existe mucho talento literario que necesita hacerse
conocer mucho más, y la FIL tiene que ser un apoyo para los escritores
nacionales. De igual manera, se espera que los invitados de la Unión Europea no
se lleven una mala imagen a pesar de los errores notorios. Se necesita mucho
tiempo de organización para tener una Feria del Libro como la de Buenos Aires,
ojalá el siguiente año se corrijan las falencias que tuvieron en la FIL 2019 y
podamos destacar como una de las mejores a nivel Sudamérica.
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