Tras la apertura fuera de horario de la FIL 2019, había muchas
expectativas perdidas sobre la Feria. Tras realizar varias entrevistas a
diferentes estudiantes de colegio, se llegó a la conclusión de que estos participaban
de la Feria de manera obligada por los profesores y que muchos de ellos no estaban
interesados por la lectura o actividades que se presentaban, sino que más bien
iban a pasear un rato.
Los vendedores que se encontraban a las afueras de las
instalaciones de la Feria, sofocaban a los visitantes y las comidas que eran
vendidas en el interior creaban mezclas de olores que revolvían el estómago.
Sin contar con que las calles internas que conformaban la Feria se encontraban
más llenas de gente que el interior de los pabellones.
En transcurso de los días, se pudo notar el aumento de
personas que ingresaban a la Feria, siendo los últimos días de esta, en los
cuales se encontraba un gran número de personas. Como sugerencia, sería una
buena idea buscar alguna otra manera de incentivar a la lectura en la
población, ya que esto es de mucha ayuda intelectual.
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