Como cualquier otro adicto a la lectura, visité la Feria del
Libro, esperando que sus promociones aumentaran mis ansias de comprar nuevos
libros.
Mi desazón es evidente y mi desaliento mayor, al comprobar
que en este recinto no se reducen los precios, si no, todo lo contrario. Pregunté
los precios de algunos libros y me desanimé a comprarlos, ya que en mi opinión
estaban bastante caros.
Un día después decidí visitar la librería del mismo stand al
que fui la noche anterior y noté que ahí estaban los descuentos y no en la
feria. Exactamente el mismo libro costaba 50bs menos que la FIL.
Menuda incongruencia.
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