Hace algunos días atrás, visité la Feria Internacional del
Libro, anunciada con bombos y platillos por la prensa, pero carente de difusión
profunda en redes sociales y universidades.
Mi sorpresa ha sido más que evidente, la falta de
directrices adecuadas no ha promocionado novedades literarias, pues los
organizadores acudieron a lo más fácil. La mayoría de libros que se vendían en
los stands de diferentes librerías eran aquellos que fueron convertidos en
películas. Cuando preguntaba sobre algún libro de mi interés, no tan conocido
como plasmarlo en el cine, que sí es de un gran escritos, no tenían idea de lo que les estaba hablando.
Busqué libros de escritores conocidos, como Benedetti y
García Lorca, y no los tenía; pero los más mostrados serían libros de
adolescentes como la saga de After, etc.
Por lo tanto, debemos agradecerle a la Academia
Cinematográfica los contenidos de este evento y en vez de a los grandes literatos que enriquece nuestro medio.
Una gran pena…
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