El Carnaval cruceño de antaño era una fiesta del pueblo. Se elegía a la reina del Carnaval y al rey Momo, quienes salían en sus carrozas en el corso. En los días
de Carnaval, todos bailaban al son de la ´tamborita´ y de la banda, el pueblo
participaba sin distinción de clases sociales, las comparsas salían a las calles
a compartir su alegría con los carnavaleros; se disfrutaba con agua limpia los
dos primeros días y el tercero, eran los famosos “huevos hueros”.
La
reina del Carnaval esperaba a todos los comparseros en su casa. Por otro lado, ´El
Caballito´ de Negro Ortiz, era el lugar favorito donde se juntaban las comparsas
a disfrutar de las mascaritas, que eran las muchachas más bonitas de santa cruz
(11 noches de mascaritas). También se visitaba las casas de esperas, entre la más
reconocidas estaba la casa de Juancito Arauz de la calle Ballivián…
Hoy en
día, el Carnaval es una fiesta repugnante, en el cual las fraternidades “festejan
en un garaje”. Las personas salen de ese lugar bajo la influencia de sustancias
ilícitas, bebidas alcohólicas… y algunas ni siquiera regresan a sus casas. En
estas fechas se produce un alto índice de violaciones, crímenes, y asesinatos, por
el cual la gente prefiere viajar o simplemente irse de retiro, para evitar la
atrocidad que se vive en esos días de Carnaval.



























